EL INSTITUTO POSEÍDO

Era una tarde lluviosa de invierno. Estábamos en la clase de castellano y, de repente, se apagaron las luces y escuchamos ruidos extraños. La gente empezó a preguntarse de dónde venían las voces. La profesora dijo que iba a salir para ver si era un apagón. Cuando se dirigía a la puerta, las persiana bajaron de golpe y las puertas se cerraron con un sonido metálico. !Estábamos atrapados! Y la sensación no era agradable. La gente no entendía lo que estaba sucediendo y estaba aterrorizada. De repente, una voz misteriosa nos decía: estáis atrapados y no podréis huir... Todos estábamos nerviosos y la profesora intentaba tranquilizarnos, pero ella tampoco entendía lo que pasaba. Ya estaba oscureciendo, oíamos el sonido de unos truenos lejanos y el miedo nos agarrotaba cada vez más. Alguién llamó a la puerta, pero nadie se atrevió a moverse. Al final Brayan se acercó lentamente a la puerta y la puerta se abrió sola. Salimos desconcertados, sin saber qué estaba pasando y, de pronto, se oyeron risas y aplausos. Nos dimos cuenta de que algo extraño sucedía. Las luces se encendieron y vimos a todo el Instituto riéndose de nosotros... Todo había sido una broma, pero más tarde algo terrible sucedió...

Tania López. 3r A.

Llegir més...

Voleu llegir històries de terror? Aquestes dues estan molt ben fetes. Animeu-vos i digueu-me quina us agrada més!


MANO DE SANGRE

El otro día, mientras iba caminando por el bosque de camino a casa, me sorprendió la lluvia. Busqué refugio en una pequeña casita con pinta de abandonada, pero, cuando entré, me di cuenta que había una cama que daba gusto verla y decidí echarme un rato hasta que parara de llover. Cuando más cómodo estaba, oí una voz que venía del exterior y me decía: estoy a veinte metros de ti... Era una voz siniestra que me asustó muchísimo. Ma tapé con la manta e intenté olvidar lo ocurrido. Al cabo de un rato volví a oírla, pero esta vez me dijo: estoy a diez metros y medio de ti... Del susto casi me orino, pensé huir, pero, cuando me estaba poniendo los zapatos, alguien abrió la puerta; apareció una mano llena de sangre y una voz conocida resonó diciendo: ¿me das una tirita, por favor?

Sergi Kalachov. 3r B.

Llegir més...